Selva amazónica en Bolivia – (4/4) Último día en la Selva de Rurrenabaque

Selva amazónica en Bolivia – (4/4) Último día en la Selva de Rurrenabaque

¿Has leído ya los otros capítulos de la Selva de Bolivia?

El primer capítulo Rurrenabaque – Selva amazónica en Bolivia ,  el segundo, Rurrenabaque, la reserva natural Madidi y el tercero Selva amazónica en Bolivia – Rurrenabaque, el río Beni y los papagayos en libertad

Hoy Paula S. Valluerca, nuestra Exploradora Howlanders en nuestro nuevo destino en Bolivia, Rurrenabaque, se despide de la Selva amazónica.

Exploradora Howlanders

Diario de Viaje día 4 – Último día en la Selva de Rurrenabaque

El último día me levanté sabiendo que se había acabado lo bueno. Dentro de tres días volvería a España (oye que ni tan mal, a ver a mi novio, amigos y familia) pero ese estado de búsqueda permanente en el que me había sumergido este viaje, haciéndome sentir tan viva y tan feliz, se iba a empezar a apagar inevitablemente. ¡Por lo menos hasta el próximo viaje!

Salí de la cama, fui a desayunar al EcoLodge (cómo iba a echar de menos esos pankakes con acento latino) y me puse a jugar con los pecaris (las mascotas del Señor Javier, administrador de la finca).

¿Que qué son los pecaris? (Yo no lo sabía hasta que conocí a éstos):

Imaginaos dos yorkshires juguetones e hiperactivos que siempre van juntos y les encanta que les hagan caso y les acaricien. Ahora ponedles cuerpo y cabeza de jabalíes. ¡Ya está!
La mayoría de pecaris son salvajes y la idea del señor Javier era que volvieran a integrarse en la selva, pero a uno de ellos no le acababa de convencer, y siempre volvía a casa llorando. El otro se iría encantado, pero necesitaban estar juntos y siempre acababa dando su brazo a torcer.

Estábamos corriendo por ahí cuando nos encontramos a Morena, la otra mascota del EcoLodge. En Bolivia y en Perú me sorprendió el hecho de que muchas familias tenían en su casa mascotas exóticas; papagayos, tortugas gigantes, ¡Hasta cocodrilos!
Al parecer es un problema ya que hay una mafia detrás de esto que se lucra de la ambición de las personas por tener el animal más raro del barrio. No era el caso del señor Javier, ya que precisamente a los tres animales les había rescatado del mercado negro para intentar insertarlos a su hábitat natural, que era esta selva. La dificultad que tiene la mayoría es que una vez están acostumbrados a los humanos, o no quieren irse, o el resto de los de su especie los rechaza. Junto con esto están los problemas de debilidad que desarrollan, ya que pierden la capacidad de encontrar comida por sí mismos o sus dueños no saben qué incluye su dieta natural.

cocodrilo selva amazonica

Morena es un ave negra patilarga con una motita blanca en el trasero. Los niños de la familia eran muy profesionales y siempre miraban los nombres científicos de los animales que nos íbamos encontrando en un libro que les había dejado Éber, el guía, pero yo nunca me supe su nombre oficial. ¡Perdona Morena!

Estuvimos caminando un rato mientra ella me picaba el dobladillo de los pantalones (sospecho que había algún insecto escondido que le serviría de almuerzo).

Por la tarde Éber nos llevó a dar un paseo por un área habilitada por la organización del parque Madidi. Habían construido una plataforma de madera para que pudieses pasear y ver la selva desde la perspectiva de los animales que habitaban en los árboles.

Cuando paramos un rato Éber nos contó los planes del Gobierno para el río Beni. Iban a dar el visto bueno al plan de una empresa hidroeléctrica de construir una represa en el río Beni.

Para él, que había crecido en la selva amazónica y tenía contacto con familiares y amigos que seguían viviendo en los poblados indígenas que se asentaban a orillas del río, la idea no era nada buena.

Según lo que entendí, este plan supondría una grave amenaza para éstos pueblos ya que el curso natural del río cambiaría, y con esto la dinámica reproductiva de los peces. Como consecuencia, podrían desaparecer de la zona varias especies de flora y fauna, que representan los recursos con los que cuenta la gente en su día a día. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los asentamientos que se organizan alrededor del río viven de la pesca, no tenemos que ser muy listos para darnos cuenta de que les afectará de manera negativa. Mi amigo boliviano estaba seguro de que la represa llenaría los bolsillos de algunos pero forzaría a otros a abandonar sus casas y poblados. Y yo sólo podía pensar en lo duro que iba a ser el tener que dejar de viajar y volver a Madrid, a mi confortable pisito de La Latina, con todas las facilidades y servicios a dos pasos de casa. Los problemas del “primer mundo”…

Amazonas

Selva amazónica en Bolivia – Último día en la Selva de Rurrenabaque, publicado el 20 de marzo de 2018

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