Pablo Arribas: «Si tu idea de viajar es tomar el vuelo, hacer fotos y volver, entonces no eres viajero, sino turista»

Pablo Arribas: «Si tu idea de viajar es tomar el vuelo, hacer fotos y volver, entonces no eres viajero, sino turista»

Pablo Arribas (Madrid, 1986) es licenciado en Humanidades y Periodismo, emprendedor, divulgador de conocimientos y creador de El universo de lo sencillo, un proyecto de motivación y desarrollo personal donde comparte su particular forma de ver el mundo. Este escritor de tres libros también es un reconocido viajero empedernido y descubridor de nuevos mundos y culturas. En esta entrevista nos transmite su filosofía personal a la hora de recorrer cada rincón del mundo.  

¿Qué le dirías de Pablo Arribas a quien nunca haya leído El universo de lo sencillo?

 Creo que es importante que nos demos cuenta de que todas las personas que vemos en las redes sociales o en los medios de comunicación y que han alcanzado cierto éxito no son más que personas iguales a cualquier otra.

Me gusta creer que los éxitos de una persona no son en realidad éxitos personales, sino pruebas evidentes de que cualquiera puede lograr brillar en lo que ama. Quien rompe una puerta para sí mismo, la deja abierta para que el resto de la humanidad pueda pasar.

Pablo Arribas es solo una persona que decidió echar abajo su muro personal para tratar de inspirar a los demás a hacer lo propio con los suyos. Me alegra saber que en muchos casos así ha sido.

Los viajes nos cambian, muchas veces abren puertas y espacios en nuestro interior que desconocíamos. ¿Hay algún viaje que consideres como tu «Viaje iniciático»?

 En mi caso, no se trata de un viaje físico, sino personal. Es cierto que he vivido muchos años fuera de mi país y lo seguiré haciendo, pero la aventura que más ha abierto mi mente y mi corazón ha tenido más que ver con abrirme al amor, las nuevas experiencias y la amistad que con un movimiento geográfico.

Pocos viajes enriquecen tanto como aquellos que nos sacan de nosotros y nos llevan a explorar las vidas de otras personas. Unas veces a través de los libros y otras de manera personal, pero siempre a través de la apertura de los sentidos.

Dicho de otra manera: hay más vida fuera de nosotros que dentro. ¿Por qué no darse un paseo por nuestras afueras y traernos a la vuelta nuevos aprendizajes?

 

¿Hay algún lugar del mundo en el que te sientas como “en casa”?

Para mí, «casa» es un estado interior. Puedes sentirlo estando solo a miles de kilómetros de donde naciste o con los tuyos cerca de la chimenea que te vio crecer.

Al final, «casa» es donde encuentras tu paz. Donde estás sin querer moverte a otro lugar. Donde no tienes que ser, pensar o sentir de una manera diferente a la que lo haces. Puede ocurrir en un espacio concreto o con personas que favorecen ese clima, pero nunca sin ti. Es por esto que es fundamental aprender a amarnos a nosotros mismos. Solo cuando lo logramos, podemos hacer de cualquier parte nuestro hogar.

Lo importante es que haga de mi aventura algo que tenga significado para mí e inspiración para los demás. Con eso me basta.

¿Te acompaña algún libro en tus viajes?  ¿O eres más de libreta y boli?

 Las dos cosas. Aunque confieso que leo más de lo que escribo y me gusta que sea así. Creo que tengo mucho más que aprender que enseñar, y trato de ser coherente con ello. En mi maleta, siempre hay más lecturas que escritos, sin que falte ninguno de los dos.

Pablo Arribas en ecuador

 

Vivimos en un mundo invadido por el postureo, demostrar constantemente en las redes sociales qué feliz es nuestra vida y consumir viajes y destinos solo con el objetivo de tacharlos de la lista. ¿Qué te impulsa a ti viajar?

Es la eterna lucha entre lo superficial y lo profundo. En mi opinión, hay mucho que ganar en ambos planos. Lo superficial contribuye mucho al disfrute, algo de lo que a veces nos olvidamos; mientras que lo profundo nos enseña a construir historias sólidas. ¿Incompatibles? No lo creo.

Personalmente, este es un debate que yo tuve recientemente en mi interior, pues dentro de poco empiezo una vuelta al mundo con mi mochila. Al principio pensé en visitar muchos países para así contarlo, pero finalmente opté por plantearlo sin fecha de vuelta y dando a cada lugar tiempo para sumergirme en él. Quizá el resultado final sea una mezcla de ambos: habrá sitios donde solo me dé tiempo a tomar una foto y lugares donde ninguna foto pueda mostrar todo lo que viví. Lo importante es que haga de mi aventura algo que tenga significado para mí e inspiración para los demás. Con eso me basta.

¿Las personas que has ido encontrando en el camino te han inspirado a la hora de escribir? ¿Hay una historia detrás de cada escrito?

Más que personas me gusta hablar de historias. Opino que todos somos eso, historias, y que en nuestra capacidad de leerlas e interpretarlas está la ganancia. Creo que cada vez que no lo consideramos así se produce una pérdida, y es algo que hacemos con frecuencia al poner etiquetas y juzgar a los demás desde los límites de nuestro mundo. ¿Cómo aprender de quien creemos saberlo todo?

Para mí es fundamental adentrarme en las historias, tanto de las demás personas como de la mía propia. Al hacerlo podemos moldearla, buscar otro punto de vista. Y es así, cuando a unos mismos hechos le damos otra lectura, cuando conseguimos cambiar todo el entramado emocional o motivacional que nos guía. Pensemos es la historia de una persona que no alcanza su objetivo: ¿es un fracasado o un valiente? Todo depende de la interpretación. Y esos es exactamente lo que trato de hacer en cada escrito, hallar la parte amable y generosa de la vida, aquella que nos hace llamarnos valientes en lugar de perdedores cuando decidimos ir tras lo que amamos y no lo conseguimos. Aquella que nos hace abrazarnos en lugar de castigarnos.

No hay persona sin historia ni escrito mío sin personas. A veces se trata de otros; a veces de mí.

En general, si se trata de un viaje largo, prefiero hacerlo solo. Me ayuda a abrir más los sentidos

¿Te gusta viajar solo o acompañado? ¿Qué consejo le darías a quién no se atreve a viajar solo?

Me gustan las dos cosas. En general, si se trata de un viaje largo, prefiero hacerlo solo. Me ayuda a abrir más los sentidos y a exprimir mis capacidades al máximo.

Sea como sea, creo que la soledad no es más que una percepción individual. Basta con levantar la cabeza para darnos cuenta de que vivimos rodeados de miles de personas y elementos de la naturaleza con los que poder conectar. Mucha gente siente soledad cuando lo que en realidad le sucede es que vive bajo algún déficit de pasión que le impide jugar con la vida. ¿Sientes soledad? Interactúa.

Creo que todo salto en la vida nace de un atreverse. En el caso de los viajes es muy gratificante, pues basta con comprar un billete solo ida para dar el salto. Lo demás vendrá solo. El ser humano es un experto en encontrar la manera para todo. A fin de cuentas, ocurre como cuando estamos en lo alto de un trampolín. Una vez arriba, vienen todos nuestros miedos, pero cuando nos atrevemos a saltar, lo único que pensamos es en nadar. ¡Hay que comprar más billetes solo ida! Sea cual sea el viaje vital que queremos emprender.

 

Hay muchos tipos de viajes y formas de hacerlo, con maleta, mochila…  ¿Qué crees que hay que dejar fuera de la mochila emocional antes de emprender un viaje?

A la persona que fuiste. Y esto no quiere decir que partes de nuestro pasado no se vendrán con nosotros —eso ocurrirá toda la vida—. Quiere decir que debemos aprender a despedirnos. De nosotros mismos. De lo que hicimos, dijimos, intentamos… Dejar un espacio para que la persona que queremos ser pueda maniobrar. Sentir que, si queremos, podemos tener más de una vida, como los gatos.

Siempre lo he creído: dice más de nosotros adónde vamos que de dónde venimos o dónde estamos.

Se habla mucho del “Síndrome del eterno viajero”, ¿tiene cura? ¿Lo consideras positivo o negativo?

Para mí, positivo es todo aquello que hace que tus ojos brillen y tu sonrisa luzca. A partir de ahí cada uno encuentra su fórmula. No hay una sola.

Es cierto que puede resultar adictivo. Crecer lo es. Ser valiente lo es. ¿Quién no quiere más de lo que le hace grande? Sin embargo, hay algo a lo que quien viaja continuamente deberá hacer frente tarde o temprano, y es que una vez empiezas el movimiento siempre vas a tener que dejar algo atrás.

Supongo que es ley de vida. No se puede estar en todas partes al mismo tiempo y, para decir un nuevo «hola», tienes que pronunciar un nuevo «adiós».

Ocurre así en cada esfera de la vida: amor, trabajo, seres queridos… Vienen y van, y es inevitable. Al final, todos somos eternos viajeros, lo que pasa es que muchos todavía no se han dado cuenta porque no aprenden a despedirse, a mezclar sonrisas y llanto en una misma experiencia. Quien ya lo aprendió, lo sabe: crecer es un continuo echar de menos.

Tenemos viajes disponibles allá donde miremos si lo hacemos con la apertura de ojos adecuada

Si te has quedado con ganas de contarnos algo, puedes escribir una conclusión, reflexión final… It’s up to you!

Viajar es mucho más que comprar un billete o reservar un alojamiento. Viajar es adentrarse en una nueva historia. La diferencia entre un viajero y un turista está en cuánto estamos dispuestos a implicarnos. Es una actitud ante la vida. Si tu idea de viajar es tomar el vuelo, hacer las fotos y volver, entonces eres no eres viajero, sino turista; pero si, además de eso, decides conocer, interactuar, escuchar y probar, eres un verdadero viajero.

Y esto es algo que irá siempre contigo, antes y después de subir al avión. En cada paseo que des, en cada relación que comiences o en cada libro que te lances a leer. Tenemos viajes disponibles allá donde miremos si lo hacemos con la apertura de ojos adecuada. ¡Y gratis!

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